La palabra amaranto proviene del griego y significa “eterno o perdurable”. Es un cereal originario de México, Guatemala y América del Sur, tiene más de 5,000 años de antigüedad y constituyó el alimento básico de los incas, aztecas y otras civilizaciones precolombinas en toda América.

 

Se dice que es “el alimento del futuro” porque la planta de amaranto es tolerante a las sequías, altas temperaturas y plagas; inclusive ha germinado en estudios hechos en el espacio exterior. Tiene una extraordinaria resistencia, crece en casi cualquier sitio donde incida la luz solar y suficiente humedad, además algunas especies pueden cultivarse bajo condiciones salinas.

 

Diversos estudios han demostrado que el amaranto es un alimento con alto valor nutricional, debido en parte a su contenido proteico (es una de las fuentes más importante de proteínas). Según la FAO y la OMS, sobre un valor proteico ideal de 100, el amaranto posee 75, la leche de vaca 72, la soya 68, el trigo 60 y el maíz 44; esto se debe que contiene un balance completo de aminoácidos esenciales con respecto a otros cereales, por ejemplo la lisina (ayuda a la absorción del calcio y en la construcción de proteínas musculares) y el triptófano (control del apetito, formación de proteínas, controla los niveles de insulina); que son esenciales para el crecimiento y la formación de serotonina (neurotransmisor que inhibe reacciones como la ira, controla la temperatura corporal, el humor, el sueño).

 

El contenido de carbohidratos del amaranto con respecto a otros cereales es de 63g/100g, situándose como el que menor contenido de azúcares tiene; no posee gluten, por lo que es un alimento recomendable para aquellas personas que tienen intolerancia a este elemento.

 

La semilla de amaranto contiene ácidos grasos, como el ácido linoleico (Omega-3) que mejora las defensas, disminuye la grasa corporal, baja presión arterial y baja el colesterol en la sangre. Entre los minerales que se encuentran en el amaranto están: calcio, fósforo, hierro y zinc; que son los que tienen mayor importancia nutricional. En cuanto a vitaminas el amaranto contiene: riboflavina (B2), niacina (B3), ácidos fólico (B9) y ascórbico (Vit C), tiamina (Vit A), biotina (Vit H) y β-caroteno, todas ellas básicas en una buena alimentación.  En general la carencia de vitaminas siempre conlleva la presencia de alguna enfermedad, y la presencia de amaranto en la dieta puede prevenir la aparición de estas enfermedades por deficiencia vitamínica.

 

El amaranto ayuda a estabilizar los niveles de glucosa y grasa en la sangre, siendo un producto altamente aconsejable para enfermos diabéticos y personas con problemas de colesterol. Contiene fibra que supera incluso al de otros cereales comunes, altamente recomendado en pacientes con obesidad, hipertensión arterial, estreñimiento y diverticulosis entre otros.

 

El amaranto tiene múltiples usos como grano entero o molido en forma de harina. La hoja de amaranto se puede utilizar para preparar sopas, ensaladas, jugos, tortillas, tamales y una gran variedad de alimentos; es excelente para su consumo en fresco. Al ser reventadas las semillas proveen de un cereal para elaborar productos terminados como las alegrías, mazapanes, cereal reventado, granolas, bebidas y harinas de amaranto.

 

Por todas estas razones el amaranto es considerado una excelente fuente nutricional.